La cifra de mujeres asesinadas en República Dominicana durante el presente año hasta hoy asciende a 57, precisó el procurador general, Francisco Domínguez.
El número de feminicidios representa un 25 por ciento menos que el registro de igual período de 2012, aunque sigue siendo inaceptable, según el titular del Ministerio Público.
Citado por reportes de prensa, Domínguez anunció que se establecerá un procedimiento de gestión de denuncias y fortalecerá la coordinación entre los operadores y las instituciones involucradas en la lucha contra el problema.
También, agregó, se mejorará la protección a las víctimas de violencia intrafamiliar basada en género, y comenzarán a funcionar en estos casos los localizadores electrónicos.
MÁS TRABAJO, MENOS ABUSO?
Los datos más recientes en el mundo occidental, muestran que una manera de reducir la violencia doméstica es la mayor participación de la mujer en la fuerza laboral, fenómeno que al mismo tiempo estimula el desarrollo económico de un país.
El estudio del BID en Nicaragua determinó que son victimas de violencia física grave el 41 por ciento de las mujeres que no trabajan en forma remunerada, mientras que entre las que trabajan por un pago (y lo hacen además fuera del hogar) la violencia física grave sólo afecta al 10 por ciento.
Por otra parte, las mujeres que reciben ingresos no laborales son significativamente menos susceptibles al maltrato físico por parte del cónyuge. En Nicaragua, por ejemplo, sólo el 2,78 por ciento de las mujeres que cuentan con apoyo financiero de otros miembros de su familia son victimas de violencia física. La otra cara de la moneda es que las mujeres que no cuentan con ningún ingreso propio --especialmente las que trabajan sin remuneración en negocios familiares-- son más frecuentemente victimas de violencia doméstica.
Una estrategia posible para reducir la violencia doméstica, entonces, ser a alentar la intervención activa de la mujer en la economía. Y una de las maneras más efectivas de hacerlo, se halan varios estudios, es la ayuda para el establecimiento de microempresas.
La magnitud de los costos de la violencia, enraizada profunda y persistentemente en el tejido social, ha alertado a los gobiernos sobre la necesidad de acción. Mejorar la condición de la mujer y desarrollar su potencial económico es una de las vías para alcanzar un crecimiento no sólo más equitativo y más sustentable sino también más justo y más humano.
UNA REALIDAD QUE GOLPEA
- En Chile, un estudio reciente reveló que casi el 60 por ciento de las mujeres que viven en pareja sufren algún tipo de violencia doméstica y más del 10 por ciento agresión física grave.
- En Colombia, más del 20 por ciento de las mujeres ha sido víctima de abuso físico, un 10 por ciento ha sufrido abuso sexual, y un 34 por ciento, abuso psicológico.
- En Ecuador, el 60 por ciento de las residentes en barrios pobres de Quito han sido golpeadas por sus parejas.
- En Argentina, el 37 por ciento de las mujeres golpeadas por sus esposos llevan 20 años o más soportando abusos de este tipo.
EL ALTO COSTO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
Una sangra para las economías de los países
Pero dejemos hablar también a las cifras. Los devastadores efectos de la violencia doméstica en las economías impactaran más si nos paremos a pensar en los miles de millones de pesetas consumidos por los gastos que ocasionan estos delitos en salud, policía, justicia y merma de la productividad.
Sin embargo otras instituciones mundiales y otros países más desarrollados ya poseen datos reveladores sobre lo que se nos puede venir encima.
Un estudio del Banco Mundial, pone de manifiesto que uno de cada cinco días laborables que pierden las mujeres por razones de salud es el resultado de problemas relacionados con la violencia doméstica.

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